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La salud en México: entre el derecho y la realidad cotidiana
María, una partera tradicional en la Sierra Mixe de Oaxaca, recibe cada semana a mujeres embarazadas que caminan hasta seis horas para llegar a su consultorio.
Mientras revisa a una futura madre, explica: “Aquí no hay hospitales cercanos, y cuando llegan las ambulancias, a veces ya es demasiado tarde”. Esta escena, que se repite en miles de comunidades rurales, contrasta con los modernos hospitales de las grandes ciudades, donde pacientes acceden a tecnología de punta.

México ha construido un sistema de salud con logros indiscutibles. En los últimos 20 años, la esperanza de vida aumentó de 72 a 75 años, y programas como el Seguro Popular (ahora INSABI) llevaron atención médica a millones que antes carecían de ella. Sin embargo, detrás de estos números hay historias que revelan las fisuras del sistema. Don Roberto, un diabético de 68 años en Ecatepec, muestra su cuaderno de citas: “Para ver a mi endocrinólogo debo esperar cuatro meses, y a veces faltan mis medicamentos”.
La raíz del problema se puede reflejar en 3 puntos fundamentales:
- La geografía de la desigualdad: Mientras la Ciudad de México tiene 3.5 médicos por cada 1,000 habitantes, Chiapas apenas llega a 0.8
- El laberinto burocrático: Trámites interminables y sistemas de referencia que pocos pacientes logran navegar
- Los medicamentos fantasma: 4 de cada 10 recetas no pueden surtirse completamente en hospitales públicos
Pero hay destellos de esperanza. En localidades como Tancanhuitz, San Luis Potosí, las “caravanas de salud” llevan cada mes médicos y medicamentos a zonas marginadas. El doctor Luis Ángel, coordinador de una de estas brigadas, comenta: “Atendemos hasta 120 personas por día, muchas de ellas nunca habían visto un especialista”.
La tecnología comienza a tender puentes. En Clínica 24 del IMSS, la doctora Carolina atiende por videollamada a pacientes de comunidades lejanas: “Ayer diagnosticamos apendicitis a un niño en tiempo récord y lo trasladaron a tiempo”.

Estos proyectos piloto muestran que otro modelo es posible. El verdadero reto no está en las leyes -nuestro marco jurídico es robusto-, sino en hacer que el derecho a la salud deje de ser un privilegio geográfico o económico. Como bien lo expresa la enfermera Gabriela mientras recorre las calles de Nezahualcóyotl en su módulo móvil: “La salud no debería ser un lujo, sino algo que llegue a todos por igual”.
Fuentes consultadas:
- Entrevistas con personal médico en Oaxaca, Ecatepec y San Luis Potosí
- Estadísticas de la Secretaría de Salud (2023)
- Informe “Salud Rural” de Médicos Sin Fronteras
- Reporte del IMSS sobre telemedicina