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¡Viva México! El legado de la Independencia
Cada 16 de septiembre, México conmemora el inicio de su lucha por la Independencia. Pero más allá de los actos cívicos y las festividades, esta fecha marca un suceso fundamental en la historia jurídica de la nación. La búsqueda de la soberanía no fue solo una batalla militar, sino también una transformación profunda en el pensamiento legal, cuyos principios aún resuenan y dan forma a nuestro sistema de justicia.
Antes de la Independencia, el derecho en el territorio de la Nueva España estaba regido por las leyes de la metrópoli, la Corona española. El sistema jurídico era monárquico y centralista, con una marcada desigualdad social y legal. Sin embargo, los ideales de libertad, igualdad y justicia social, inspirados en el Siglo de las Luces y en otras revoluciones, comenzaron a gestar la necesidad de un nuevo orden jurídico que protegiera los derechos de los individuos y no solo los intereses de la Corona.
Uno de los documentos más importantes de este periodo es el “Sentimientos de la Nación”, redactado por José María Morelos y Pavón en 1813. Este texto, considerado un precursor de la Constitución, proclamaba la abolición de la esclavitud, el establecimiento de un sistema de gobierno republicano y la división de poderes. Propuestas como la igualdad ante la ley, la eliminación de la distinción de castas y la defensa de la soberanía popular marcaron el inicio de una ruptura con el pasado colonial y la construcción de un estado de derecho mexicano. Aunque este documento no se convirtió en ley en su momento, sus ideas permearon el pensamiento jurídico de los siguientes años, influyendo en el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, o Constitución de Apatzingán, de 1814.

El proceso de consolidación de una nación independiente fue largo y complejo, pero sentó las bases para nuestro derecho moderno. De la Independencia heredamos principios fundamentales como la soberanía nacional, que es la base de nuestra capacidad para crear nuestras propias leyes, y la aspiración a la justicia social, que sigue siendo el motor de muchas de las reformas en la actualidad. Los héroes de la Independencia no solo nos dieron libertad territorial, sino que también nos legaron un proyecto de nación donde la justicia no es un privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos, un ideal que se materializaría de manera más sólida con la Constitución de 1824 y, finalmente, con la Constitución de 1917.
En este mes patrio, reflexionar sobre este legado jurídico nos invita a valorar la importancia de defender el estado de derecho. La lucha por la justicia y la equidad que comenzó hace más de 200 años sigue viva en cada litigio, en cada ley que se reforma y en cada ciudadano que exige el respeto a sus derechos. Recordar de dónde venimos nos ayuda a entender por qué el derecho no es solo un conjunto de normas, sino el reflejo de una historia de lucha por una sociedad más justa y libre.
Fuentes consultadas:
- Morelos, José María (1813). Sentimientos de la Nación.
- Vázquez, José A. (2000). Historia del Derecho Mexicano. Editorial Porrúa.
- Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.